Comisiones Obreras de Cantabria | 15 marzo 2026.

JÓVENES

CCOO señala que los datos de contratación de enero constatan que la juventud de Cantabria sigue instalada en la precariedad laboral

  • Jóvenes CCOO ha señalado que más de la mitad de los contratos firmados por personas jóvenes son a tiempo parcial, el 52,59% (1.942), un 76,31% (1.482) de ellos temporales
  • Andrea Garay: “No podemos normalizar que la juventud encadene contratos breves, parciales, mayoritariamente temporales e inestables”

12/02/2026.

Comisiones Obreras de Cantabria (CCOO) ha analizado los datos de contratación en Cantabria de enero de 2026 y ha insistido en que la situación que siguen atravesando las personas jóvenes en el mercado laboral sigue siendo grave pues se constata que las personas jóvenes siguen instaladas en la precariedad laboral. Así, el sindicato ha señalado que los datos de contratación registrados en enero de 2026, atendiendo a la duración de los contratos, el tipo de jornada, el género y los tramos de edad entre los 16 y los 34 años, confirman que la puerta de entrada al empleo sigue siendo la precariedad.

Según los datos, en el primer mes de 2026, un 26,06% del total de los contratos firmados fueron indefinidos, de los que solo el 12,02% corresponden a las personas jóvenes, mientras casi la mitad de los contratos celebrados corresponden a este grupo de edad. “Una cifra que pone de manifiesto que la temporalidad golpea de forma más fuerte a la juventud”, ha indicado Andrea Garay, secretaria de Jóvenes de CCOO de Cantabria, que ha apuntado que del total de 12.220 contratos firmados, el 46,53% (5.686) fueron firmados por jóvenes.

Además, hay una cifra aún más dramática: el 54,45% de personas jóvenes han firmado contratos en enero de duración inferior o igual a una semana, “una altísima rotación y una falta de continuidad que impiden consolidar ingresos, acceder a vivienda o planificar el futuro con un mínimo de seguridad”, ha recalcado Garay.

Respecto al tipo de jornada, el 66,15% (8.083) del total de los contratos firmados fueron a jornada completa y, de ellos el 43,14% (3.487) fueron firmados por jóvenes. Sin embargo, de todos esos contratos a jornada completa, tan sólo el 22,39% (1.810), fueron indefinidos y sólo el 9,30% (752) fueron rubricados por jóvenes frente al 77,61% (6.273) temporales del total, (el 33,84% por personas jóvenes).

 “Esto evidencia que incluso dentro de las jornadas completas predomina la inestabilidad y que, cuando se accede a una jornada completa, la mayoría de las personas trabajadoras jóvenes lo hacen sin garantías de continuidad”, ha subrayado Garay.

Si se analizan los datos de la jornada parcial, la situación es aún más frágil. Más de la mitad, 52,59% (1.942) de los contratos firmados por personas jóvenes son a tiempo parcial, 22 puntos porcentuales más que la media; de ellos, el 76,31% (1.482) son temporales, mientras que la modalidad indefinida es claramente minoritaria, ya que apenas alcanza un 23,99% (466) de las contrataciones totales.

Por otro lado, el contrato fijo discontinuo, que tiene un peso reducido en el conjunto de la población 3,63% (444), afecta proporcionalmente más a la juventud, suponiendo el 56,53% (251) de los contratos firmados. “La precariedad laboral está instalada en los jóvenes y otro ejemplo de ello son los contratos fijos discontinuos que demuestran que el acceso al empleo es intermitente y que está vinculado a determinadas épocas del año”, ha señalado Garay, que ha puesto también de manifiesto la desigualdad entre los jóvenes, “que también tiene rostro de mujer, ya que al analizar el tipo de jornada se constata que en la contratación a jornada completa, solo el 43,7% (3.533) corresponde a mujeres, frente al 56,3% (4.550) de hombres”. Sin embargo, en el trabajo a tiempo parcial sucede lo contrario, casi el 68% de estos contratos recaen en mujeres. “Una distribución que perpetúa menores salarios, menor protección social y más obstáculos para desarrollar proyectos de vida autónoma”, ha dicho la secretaria de Jóvenes.

Por todo ello, Andrea Garay ha insistido en que “no podemos normalizar que la juventud encadene contratos breves, parciales y abrumadoramente temporales. Es urgente reforzar las políticas que impulsen empleo estable y de calidad, así como combatir la feminización de la precariedad. La juventud necesita derechos, certidumbre y salarios dignos. Sin estabilidad laboral, no hay emancipación posible”.