¿Sabes dónde comienza la violencia de género?

  • CCOO de Cantabria insta a actuar en la educación, las religiones, los centros de trabajo o los medios de comunicación para acabar de raíz con la estructura violenta
  • El sindicato denuncia que la ley sólo recoja las agresiones ejercidas por cónyuges o personas que estén o hayan estado ligado a la víctima por relaciones similares de afectividad

23/11/2018.
Imagen del vídeo del 25N de 2018

Imagen del vídeo del 25N de 2018

La violencia contra las mujeres alcanza cualquier ámbito y clase social. Cosificación, insultos, discriminación laboral, agresiones, violaciones, mujeres asesinadas… forman parte de un vocabulario convertido en habitual ante un problema que no basta con parar, hay que eliminar de raíz. Todas esas acciones violentas y visibles en la sociedad, cuyo compromiso de denuncia es unánime, son, sin embargo, el último escalafón de un proceso que se inicia antes: en la educación, en los espacios religiosos, en el ámbito familiar, en los centros de trabajo o en los medios de comunicación.
La Secretaría de Juventud y Mujeres de CCOO de Cantabria lanza, con motivo del Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres este 25 de noviembre, una pregunta: “¿Sabes dónde comienza la violencia de género?” y para responderla pone el foco de atención en el principio de todo: esa cultura patriarcal que Johan Galtung enmarcaría como violencia estructural en su teoría del triángulo de la violencia.
Para Galtung, la violencia visible, la que se materializa en agresiones de cualquier índole, es la punta de una pirámide que tiene en su base las dos formas violentas sobre las que hay que actuar:. La primera es la violencia estructural: todas esas estructuras organizativas y sociales en las que la cultura patriarcal sigue reproduciéndose y que deriva en acciones violentas contra las mujeres. Ciertos marcos institucionales, el modelo de familia tradicional o el propio modelo de consumo e individualismo son algunas de esas estructuras que se ven reforzadas por la otra base de la pirámide, la violencia cultural: es decir, la legitimación de esa cultura de violencia patriarcal a través de la religión, la educación, el arte, los medios de comunicación, la filosofía, etcétera.
CCOO de Cantabria insta a actuar en esos espacios que conforman la base de las violencias estructurales y culturales: en la escuela, en el entorno familiar, en el trabajo, en la iglesia, en los medios de comunicación, en la producción académica… y denuncia el agravamiento de factores de la violencia estructural debido a la escasez de políticas educativas igualitarias, a la desprotección social, al desempleo o precarización del trabajo femenino, a la feminización de la pobreza o la insuficiencia de recursos públicos para la prevención, protección y atención a las víctimas.
“Hay que desenmascarar la violencia estructural para que deje de ser invisible y se pueda combatir de frente y sin fisuras”, dice Teresa Mollá, creadora del blog feminista ‘Mujeres sabias y brujas’ y formadora en temas de igualdad de oportunidades, prevención de la violencia de género y coeducación.
Para la poeta y ensayista Olalla Castro, “la violencia simbólica hacia las mujeres en los medios atraviesa todos los formatos: está en la cosificación permanente de nuestros cuerpos que hace la publicidad, en los roles estereotipados y machistas, en la falta de visibilidad de nuestro trabajo, incluso en el modo perverso de hacer visibles nuestros logros”.
De igual modo, María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, tras analizar la relación entre el sexismo y la violencia de género entre adolescentes, plantea la “necesidad de una perspectiva integral de la violencia, basada en la construcción de la igualdad y el respeto a los derechos humanos, dentro de la cual enseñar a rechazar el sexismo y el acoso, expresiones de un modelo basado en el dominio y la sumisión, que representa la antítesis de los valores democráticos”. Modelo, roles, simbolismo, estructura… lo que todas estas mujeres están señalando va más allá de las consecuencias de la violencia machista y eso es en lo que incide este año la Secretaría de Juventud y Mujeres de CCOO de Cantabria.
A todo esto hay que sumar un dato aún más escalofriante y devastador. No todas las formas de la violencia de género están recogidas por la arquitectura legal en nuestro país. “Es necesario que la violencia de género se abarque de forma integral. Vamos a seguir presionando para que se produzcan los cambios legales necesarios porque es intolerable que legalmente solo se reconozca como violencia de género la que ejerce el cónyuge de una víctima o por quien esté o haya estado ligado a ella por relaciones similares de afectividad”, señala Rosa Mantecón, secretaria de Juventud y Mujeres de CCOO en Cantabria.
Es una exigencia indiscutible por parte de CCOO la aplicación efectiva del Convenio de Estambul, que España ratificó en 2014, y que se concretaba en esa obligación de ampliar el concepto de violencia de género a todos los tipos de violencia contra las mujeres porque no sólo la física sino que también la psicológica y sexual, las violaciones, la mutilación genial femenina, el matrimonio forzado, el acoso sexual y por razones de género, el aborto forzado o la esterilización forzada son agresiones que hay que erradicar.
“971 mujeres asesinadas desde 2003 hasta octubre de 2018 y 44 en lo que va de año no son sólo números”, denuncia Rosa Mantecón, “son vidas a las que hay que sumar las agresiones que no son físicas pero que también son violencia. Todas esas violencias nacen en las estructuras que reproducen este modelo perverso”, concluye.

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