“La educación, la formación específica de los jueces y las movilizaciones sociales”, claves para cambiar las leyes y poner fin a la violencia sexual

  • La UC ha acogido el encuentro ‘Entre la Justicia y el ‘Yo si te creo’, impacto jurídico, social y mediático del caso de La Manada’, organizado por CCOO de Cantabria
  • Una catedrática de Derecho Penal de la UC, una magistrada del TSJC, dos feministas activas de la Plataforma 7N y de Ijanas y una periodista han participado en la mesa redonda

07/03/2019.
Mesa redonde 'Entre la Justicia y el Yo si te creo'

Mesa redonde 'Entre la Justicia y el Yo si te creo'

La educación en general, y la sexual en particular, la formación específica del poder judicial en materia de perspectiva y violencia de género y las movilizaciones de la sociedad en la calle reivindicando los derechos de las mujeres son claves para poder cambiar las leyes en pro de conseguir la igualdad y acabar de una vez por todas con la violencia de género. Son algunas de las principales conclusiones que se han extraído hoy de la mesa redonda ‘Entre la justicia y el Yo si te creo’. Impacto jurídico, social y mediático de la sentencia de La Manada’, organizado por CCOO de Cantabria en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cantabria (UC).

El encuentro ha contado con la participación de Esther Castanedo, magistrada de la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC); Alba Pérez, abogada y feminista activa de la plataforma 7-N contra las violencias machistas; Eva Mora, periodista y redactora en El Faradio y Brezo Gómez-Laínz, estudiante de la UC y activista de la Comisión Feminista. El debate moderado por Paz de la Cuesta, catedrática de Derecho Penal de la UC, y presentado por Rosa Mantecón, secretaria de Mujeres de CCOO de Cantabria, ha contado con la colaboración de la Dirección General de Juventud del Gobierno de Cantabria.

Esther Castanedo, durante su intervención, ha puesto sobre la mesa que los jueces forman parte de la sociedad española, “una sociedad machista” por tradición y de la que no es posible excluirles. En este sentido, ha apuntado que aunque las juezas ya representan un 57% de la judicatura, siguen sin poder romper el dramático techo de cristal y ocupar los altos cargos.

Para Castanedo, es necesario que se lleven a efecto los planes de Igualdad a los que ha tildado de “cosméticos” porque “quedan muy bonitos sobre el papel pero están vacíos de contenido”. En este sentido, ha reivindicado los movimientos sociales y las movilizaciones de la ciudadanía cuando “hay sentencias que no van al compás de la sociedad” porque, ha reconocido, es la única forma de conseguir que se visibilicen, poder avanzar y conseguir que se cambien las leyes.

Sobre la sentencia de La Manada, la magistrada del TSJC ha mostrado su respeto porque el sistema judicial es “muy garantista” y permite que se revise en distintas instancias pero ha apostado por “seguir exigiendo que se cambien las leyes para que así se modifique la jurisprudencia”.

Al hilo, Paz de la Cuesta ha argumentado que “necesitamos buenas leyes porque es importante que los jueces tengan normas correctas” y ha afirmado que, en una sociedad que “no es ideológicamente homogénea”, es fundamental que el derecho penal contemple y proteja los intereses de todos los individuos y establezca pautas “claras” de conducta, que es lo que debe proporcionar el legislador.

Por su parte, Alba Pérez, Eva Mora y Brezo Gómez Laínz, han abordado el impacto social y mediático de la sentencia de La Manada. En este punto, Alba Pérez ha recordado que antes de la sentencia de La Manada no había una norma sensible de género, ni políticas públicas que lo pudieran combatir ni un plan de acción concreto. “Para combatir la violencia machista hacen falta recursos, especialización judicial y educación sexual”, ha enumerado.

Con el caso de La Manada, por su parte, “se ha conseguido abrir el debate social y la violencia sexual se ha incorporado a la agenda política, se ha tomado conciencia de la magnitud de esta violencia estructural porque el problema que hay es que la mujer sufre una doble victimización y se enfrenta a un juicio paralelo”, ha subrayado la activista, que ha lamentado que “los prejuicios y los estereotipos” también alcancen al poder judicial.

La periodista Eva Mora ha considerado que este caso ha supuesto un antes y un después para denunciar las violaciones, al igual, ha recordado, que pasó con Ana Orantes cuando contó cómo su marido la maltrataba y desembocó en que la violencia de género saliera del ámbito de lo privado a lo público.

“Está creciendo otro discurso distinto al tradicional de si estaba borracha o si iba vestida de tal o cual manera. Ahora se pone el foco en la víctima y se la trata como víctima. Eso ya supone un avance importante”, ha recalcado, al que hay que sumar, a su juicio, que ha calado el discurso de que una sentencia se puede rebatir y cuestionar.

Brezo Gómez-Laínz, al respecto, ha contado cómo las movilizaciones han servido para mostrar su apoyo a las víctimas porque “nos sentíamos representadas. Cualquiera podíamos haber sido ella en una noche de fiesta. No está sola y nosotras no vamos a cuestionarla y mucho menos a juzgarla”, ha asegurado, para concluir que la mejor forma de ayudarlas es “creerlas, que se sientan seguras y protegidas. Las movilizaciones son necesarias porque a ellos se les esconde y a ellas se las señala”, ha concluido.

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